Published On: mar, Ene 30th, 2018

Auschwitz – Cracovia: Viaje hacia los “Campos de exterminio” del Tercer Reich

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(Paul Monzòn – Cracovia).- Es invierno y la bella ciudad de Cracovia me recibe con su manto de frío siberiano que me atrapa con sus gélidas garras y me obliga a dirigirme al hotel a pasos agigantados.  Un té con limón y posteriormente una sopa Zurek, que es la más típica de Polonia (huevo cocido, alubias, patatas y salchichas), me devuelven la vida.

Muchos coinciden que es una de las más bellas ciudades de Polonia. A mi me encantó nada más pasear por sus calles, incluso por la Rynek Główny,  plaza que con 40.000 metros cuadrados es el centro neurálgico de la ciudad. A solo unos metros, cada hora en punto, desde la torre más alta de la basílica, sale un trompetista que rememora el aviso ante la invasión tártara del siglo XIII.

Los tristemente célebres “Trenes de la muerte”. Foto: Paul Monzón

A pesar del frío polar, pude degustar de su gastronomía y disfrutar de un fin de semana de ocio al calor de unas copas y buena música.

Cracovia es hoy en día una de las más grandes, antiguas e importantes del país, lo cual contrasta con el macabro rol que cumplió durante la Segunda Guerra Mundial en la cual fue sede del gobierno general nazi y testigo directo de las más grandes atrocidades perpetradas por el género humano.

Visita al campo de exterminio de Auschwitz

El cartel “ARBEIT MACHT FREI”, “El trabajo os hará libres”. era el letrero que colgaba (y cuelga) en el otrora campo de exterminio y que hoy irónicamente te “da la bienvenida” a Auschwitz.

Visitar Auschwitz-Birkenau, no es una experiencia agradable, pero permite, casi un siglo después, ser testigo de la historia, comprobar in situ, que realmente existieron estos centros de exterminio.

Las cámaras de gas donde fueron asesinado cientos de miles de judíos. Foto: Paul Monzón

Aparte de los barracones, donde dormían y vivían hacinados los prisioneros; y los hornos crematorios donde incineraban sus cuerpos tras morir en las cámaras de gas, una de las imágenes que más me chocaron durante mi estancia en Auschwitz, fue darme de bruces con los “Trenes de la muerte”, esos endiablados armastotes de hierro y madera en los cuales cientos de miles de judíos eran trasladados cual ganado hacia los tristemente célebres campos de concentración en donde les tenían preparada la “Solución final”, ese diabólico plan que idearon los nazis para consumar el genocidio sistemático de la población judía-europea durante la Segunda Guerra Mundial.

Los trenes de la muerte, que no eran más que vagones para transportar ganado y en algunas ocasiones mercancías, partían desde todos los países ocupados por el III Reich. ¿Su destino?: los campos de exterminio.

Imágenes expuestas en Auschwitz sobre la situación infrahumana en la cual vivían los presos

Una vez en el destino, tras varios días de viaje en condiciones infrahumanas, los presos -en su mayoría judíos- eran esclavizados y llevados a las cámaras de gas.

En cada vagón podrían entrar hasta 50 personas, que muchas veces viajaban parados debido a la estrechez del mismo. Durante el viaje decenas morirían de hambre o asfixia.

Los vagones no disponían de ventanas, sólo de unas pequeñas rendijas para que pudieran respirar.

Los prisioneros casi nunca sospechaban lo que les deparaba el viaje. Eran vilmente engañados. Se les hacía creer que iban a campos de trabajo.

Estas eran las órdenes que impartían las SS

“III. Transporte. Se recomienda concentrar a los judíos destinados a evacuación antes del transporte. Cada transporte comprenderá 1.000 judíos (queda prohibido transportar contingentes más numerosos) y se realizará según los horarios e itinerarios elaborados por el Ministerio de Transporte del Reich, que serán trasmitidos a las oficinas involucradas.

Cada persona deberá llevar consigo:
– Medio de pago: 50.- reichsmark en billetes del Instituto de Crédito del Reich o 100 zlotys. Una maleta o una mochila con material de equipamiento (no deberán llevarse objetos voluminosos).
– Indumentaria completa (zapatos gruesos)
– Ropa de cama con manta
– Provisiones para 2 semanas (pan, harina, cebada perlada, porotos)
– Utensilios para comer (plato u olla) con cuchara.”

Directivas para la ejecución técnica de la evacuación de los judíos al Este (campo de concentración de Auschwitz). Circular de la Oficina Central de Seguridad del Reich, Berlín, de 20 de Enero de 1943(extracto).

Para finalizar, un dato macabro: en Auschwitz, así como en otros campos de exterminio, las SS “trabajaban” desde el lunes hasta el sábado. Hasta ahí todo parecería normal. Pero se daban casos de que algunos trenes llegaban con prisioneros judíos un sábado por la tarde…Sólo entonces era cuando se producía unos de los hechos más miserables de la condición humana, si es que hubiera algo de humano en ello: los prisioneros quedaban encerrados a su suerte en los vagones hasta el lunes siguiente sin que se les proporcionara agua ni alimentos.

Lógicamente, si ya habían muertos en los vagones, estos repudiables hechos sólo vendrían a acrecentarlos.

Así de crueles y miserables eran estos hijos de puta. (Fotos: Paul Monzón)

Los siniestros barracones donde vivían hacinados los miles de prisioneros. Foto: Paul Monzón

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